Un desastre perfecto - Kristel Ralston


 

Lo primero de todo quiero dar las gracias a la autora por confiar en mí, es un auténtico honor que me hayas tenido en cuenta. Gracias a eso, la editorial Harlequín, me ha mandado el libro para poder leerlo y así poder compartir mi opinión con vosotros. Es un libro muy fácil de leer, con un lenguaje sencillo que te hace meterte rápido en una historia en la que no falta el amor, la pasión, la perseverancia y los malos entendidos.

Jason Wilder es un chico que perdió a su madre cuando aún no era muy mayor y se quedó a cargo de su padre, pues su hermana se fue a vivir lejos ella sola. Su padre cambió a raíz de la muerte de su mujer y no para de beber y de acostarse con diferentes mujeres cada día. No suele estar muy pendiente de su hijo, hasta el punto de que Jason tiene que terminar sus estudios, trabajar media jornada en un bar-restaurante y ayudar a su padre con la imprenta, dejando tiempo para poder entrenar para, algún día, llegar a ser jugador de hockey sobre hielo profesional.

En el restaurante es donde conoció a Ava Carpelli, la hija de los dueños, quien se convierte en su mejor amiga, aunque él es un poco mayor que ella. Sus jefes le dan muchísima confianza y le tratan como si fuese uno más de la familia y con ella siente que puede hablar de cualquier cosa, además de protegerla de cualquiera que se meta con ella en el instituto. 

Después de un revés bastante importante en su vida, Jason se enfoca sobre todo en el hockey hielo y en estar cada día con una chica distinta, lo cual, sobre todo esto último cabrea muchísimo a Ava, porque lleva enamorada de él en secreto muchos años y sabe que no la ve nada más que como su mejor amiga.

Al final cumple su sueño y se va a vivir a Toronto, donde le ha fichado un equipo de la NHL, por lo que Ava se arma de valor y le expresa sus sentimientos, sin dar tiempo a que él la pueda rechazar, pero tampoco podría ocurrir lo contrario pues tiene un avión que coger. Aunque él se va con la promesa de que el día en que consiga la  Copa Stanley de hockey volverá para celebrarlo con ella.

Los años pasan y la distancia entre Jason y Ava es insalvable. Él está triunfando en el hockey y en su vida privada, va a casarse con la hija del dueño de un equipo de hockey de Nueva York, y ella ha sido madre de un niño que ahora tiene 6 años y se llama Ben. 

Pero el destino tiene su propio camino y Jason sufre un accidente por el que tienen que operarle y se tendrá que alejar de la pista de hockey un tiempo, hasta que se recupere totalmente de sus lesiones. No quiere tener a la prensa encima de él, por lo que se refugia en su casa en Lake Placid, que está en Nueva York. Su casa está bastante aislada del pueblo y tiene toda la intimidad que él necesita.

Lo que no se espera ni remotamente es que Ava va a aceptar un trabajo que ha visto que está muy bien remunerado, aunque no esté cerca de casa, para poder ganar el dinero suficiente, con el que poder montar una tienda de juguetes, idea que se le ocurrió gracias a su hijo.

Ahora, ambos van a tener que convivir en la casa, aun cuando la relación entre ellos hace años que es inexistente y, como puede pasar cuando el cariño entre dos personas ha sido tan grande, es que esa distancia tanto física como emocional, les cuesta estar cerca el uno del otro porque ahora son dos extraños con vidas muy distintas.

El libro os va a encantar, la historia está muy bien narrada y se te hace hasta corto. Ya me contaréis a ver qué os ha parecido.

El libro tiene 387 páginas y lo tenéis disponible en plataformas digitales. Os adjunto el enlace en kindle:

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