Promesas en mi piel - Carmen R. Dona


Ya había leído anteriormente a Carmen R. Dona y, una vez más, me ha demostrado que tiene una forma muy especial de construir sus historias. Aunque sus novelas nos presentan historias de amor, lo que realmente consigue que conectemos con ellas son las complicadas circunstancias personales de sus protagonistas. Sus heridas, sus miedos y todo aquello a lo que han tenido que enfrentarse hacen que resulte muy fácil empatizar con ellos y comprender sus decisiones, incluso cuando no siempre estamos de acuerdo con ellas.

En Promesas en mi piel encontramos una historia que va mucho más allá del romance. La autora aborda temas serios, como el acoso escolar, y nos invita a reflexionar sobre la importancia de ser valientes, enfrentarnos a lo que sentimos y no rendirnos por muy difíciles que se pongan las cosas. También nos recuerda que reconocer nuestros errores y arrepentirnos de verdad no siempre es tan sencillo como parece, especialmente cuando nuestras decisiones han podido hacer daño a otras personas.

Nuestra protagonista es Wilma, una joven cuya vida no ha sido precisamente fácil. Se ha criado junto a su madre, ambas haciendo frente a las dificultades económicas, una situación que ha terminado afectando a su relación. Se quieren, de eso no cabe duda, pero las preocupaciones y los problemas del día a día hacen que les cueste entenderse y mantener una relación madre-hija todo lo buena que les gustaría. A veces, las circunstancias complican incluso los vínculos más importantes, y Wilma también tiene que aprender a convivir con esa realidad.

A las dificultades familiares se suma una etapa escolar marcada por el acoso. Wilma tiene que soportar las humillaciones y las bromas pesadas de una compañera, a la que llama Barbi ojos odiosos, y de quienes la siguen. Para intentar protegerse, procura mantener las distancias y pasar desapercibida, pero ni siquiera así consigue librarse de ellas. Es una situación injusta que deja huella y que nos permite comprender mejor la personalidad que Wilma va desarrollando con el paso del tiempo.

Podría pensarse que la llegada a la universidad supondrá un cambio positivo, pero tampoco allí encuentra las cosas mucho más sencillas. Es entonces cuando descubre que, en ocasiones, resulta más fácil para los demás mantenerse al margen que dar un paso al frente y apoyar a quien está sufriendo. Esa falta de apoyo hace que algunas experiencias sean todavía más dolorosas y demuestra que el acoso no solo afecta a quien lo ejerce y a quien lo recibe, sino también a quienes deciden mirar hacia otro lado.

Todas estas vivencias han contribuido a convertir a Wilma en una mujer independiente, fuerte y luchadora. Y no lo digo únicamente en sentido figurado, porque también le gusta entrenar y pelear. Ha tenido que aprender a valerse por sí misma y a enfrentarse a situaciones que nadie debería vivir, pero eso no significa que no tenga sus propias vulnerabilidades. Precisamente, conocer todo lo que ha sufrido permite entender mejor sus reacciones y la manera en la que se relaciona con quienes la rodean.

Sin embargo, en su vida también hay espacio para la ternura y la ilusión. La llegada de una hermanita pequeña se convierte en una luz muy especial para ella y le da un nuevo sentido a muchas cosas. Wilma está dispuesta a darlo todo por esa niña, que ocupa un lugar fundamental en su corazón. Esta faceta suya me ha parecido especialmente bonita, porque nos permite descubrir que, detrás de esa mujer luchadora que intenta mantenerse firme ante las dificultades, también hay alguien que necesita cariño y que encuentra motivos para seguir adelante en las personas que ama.

Entonces aparece Noah, aunque, en realidad, nunca ha estado tan lejos como Wilma podría pensar. Durante años ha seguido sus pasos sin que ella fuera consciente de ello, pero no ha dado la cara cuando más lo necesitaba. Ahora surge una cuestión importante: ¿será capaz Wilma de aceptar su presencia cuando descubra que él sabía lo que estaba ocurriendo y, aun así, no movió un dedo para ayudarla?

Esta situación plantea un conflicto interesante, porque no basta con conocer los sentimientos de una persona o sus posibles motivos para actuar de determinada manera. También hay que enfrentarse a las consecuencias de sus decisiones y valorar si es posible recuperar una confianza que se ha visto dañada. En este sentido, tengo muchas ganas de descubrir cómo evoluciona su relación y qué peso tendrán el pasado y los errores cometidos en el futuro de ambos.

Además, la historia no se limita a los protagonistas. A su alrededor encontramos personajes secundarios con sus propias dificultades, experiencias y conflictos personales. Sus historias enriquecen la trama y nos permiten descubrir que cada persona carga con sus propias heridas, aunque no siempre sean visibles para los demás.

En definitiva, Promesas en mi piel me ha parecido una historia dura, emotiva y de esas que consiguen atraparte desde las primeras páginas. La necesidad de descubrir qué les ocurrirá a sus personajes hace que quieras seguir leyendo, pero también hay momentos capaces de emocionarte profundamente y otros que consiguen sacarte una sonrisa. Esa combinación de sentimientos hace que la lectura resulte muy cercana y que sea fácil implicarse en lo que les sucede.

Carmen R. Dona vuelve a demostrar que una historia romántica puede ser mucho más que una relación entre dos personas. También puede hablarnos de las consecuencias del acoso, de las dificultades familiares, de la importancia de encontrar apoyo y de la valentía necesaria para reconstruirse después de experiencias dolorosas. Sobre todo, nos recuerda que seguir adelante no significa olvidar lo ocurrido, sino aprender a convivir con ello sin permitir que determine por completo nuestro futuro.

Una lectura que recomiendo a quienes disfrutan de las historias de amor con personajes complejos, conflictos emocionales y temas que invitan a reflexionar. Porque, a veces, la mayor muestra de fortaleza no consiste en no caer nunca, sino en encontrar la manera de levantarse y continuar, incluso cuando el camino parece demasiado difícil.

Comentarios

Entradas populares de este blog

1927, caído de este lado - Ildefonso Vilches

Nuevos principios - L. J. Abad

Bailando en tu sonrisa - Mary Fort