Finge que no es amor - Ygritte Berlana



 Con Finge que no es amor llegamos al cuarto libro de la serie Rise as One, de Ygritte Berlana, y, por desgracia, cada vez estamos más cerca de despedirnos de esta pandilla de universitarios que tantas historias nos ha regalado. Además, esta misma semana llegará a las librerías el quinto y último libro de la serie, así que no puedo evitar sentir cierta nostalgia anticipada. Voy a echar mucho de menos estas historias, sus personajes y, sobre todo, la sensación de reencontrarme con ellos en cada nueva entrega.

En esta ocasión nos encontramos con un friends to lovers de manual. O, mejor dicho, con uno de esos romances que disfrutamos y sufrimos a partes iguales porque resulta desesperante comprobar que los sentimientos están ahí, delante de ellos, mientras uno de los dos tarda muchísimo más de lo que debería en darse cuenta de que su amistad ya se ha convertido en algo diferente.

La historia comienza con bastante intensidad, ya que el prólogo nos sitúa justo después de que Riley y Joe hayan pasado la noche juntos. A partir de ahí, las cosas no son exactamente como podríamos esperar. Mientras Riley prefiere hacer como si nada hubiera ocurrido, convencida de que así podrán conservar su amistad y evitar que nada cambie entre ellos, Joe comienza a comprender que lo que siente por ella hace tiempo que dejó de ser simplemente amistad.

Y aquí empieza buena parte del sufrimiento de nuestro protagonista.

Riley es una chica adorable, pero también bastante despistada cuando hablamos de relaciones sentimentales. En algunos momentos resulta incluso difícil comprender cómo puede no darse cuenta de lo que está ocurriendo a su alrededor. Uno de los momentos que más me hizo reír fue cuando cuenta a sus amigos que ha quedado con alguien sin ser consciente, al menos inicialmente, de que aquello era una cita. La reacción del grupo al escucharla es fantástica, aunque, evidentemente, a Joe no le hace ninguna gracia.

Mientras tanto, él comienza a dar pequeños pasos para conseguir que su relación evolucione hacia algo más romántico. Intenta acercarse a Riley de una manera diferente y hacerle entender sus intenciones, pero la ingenuidad de ella no se lo pone precisamente fácil. En más de una ocasión he sentido la necesidad de decirle a Joe que tuviera paciencia porque, pobre hombre, la iba a necesitar.

Eso sí, también es importante comprender de dónde viene Riley. Parte de su manera de comportarse y de relacionarse con los demás está muy vinculada a su historia familiar y a la forma en la que ha crecido. Esto permite conocerla mejor y entender por qué algunas cosas que para otros pueden resultar evidentes para ella no lo son tanto. No hay nada malo en su forma de ser: simplemente es una chica que necesita descubrir algunas cosas a su propio ritmo.

Y, por supuesto, el romance no es lo único que encontraremos en esta entrega. Seguiremos disfrutando de fiestas, situaciones divertidas, disfraces de lo más curiosos, buenos partidos y momentos compartidos con el resto del grupo. Una de las cosas que más me gustan de Rise as One es precisamente esa sensación de continuidad entre los libros. Aunque cada entrega tenga su propia pareja protagonista, los personajes anteriores siguen formando parte de la historia y podemos conocer otros puntos de vista.

Esto hace que la serie se sienta como una historia mucho más amplia y que cada nuevo libro sea también una oportunidad para reencontrarnos con personajes a los que ya hemos cogido cariño.

Y hablando de personajes que siguen dando que hablar… Barry vuelve a dejarnos con ganas de más. Su situación al final de este libro hace que resulte prácticamente imposible no querer empezar inmediatamente la siguiente entrega para descubrir qué va a ocurrir. Ygritte sabe perfectamente cómo dejar al lector con esa sensación de necesitar respuestas.

En definitiva, Finge que no es amor mantiene muchos de los ingredientes que han hecho que esta serie me resulte tan entretenida: romance, amistad, humor, fútbol americano, vida universitaria y un grupo de personajes que ya sentimos cercanos.

El romance entre Riley y Joe nos ofrece una dinámica diferente a la de las parejas anteriores y, aunque en algunos momentos dan ganas de zarandear un poquito a Riley para que se dé cuenta de lo que tiene delante, precisamente esa evolución es parte del encanto de la historia.

Y ahora sí, toca prepararse para la despedida. Solo queda un libro de Rise as One y todavía tenemos algunas historias pendientes de resolver.

Yo ya estoy deseando descubrir qué nos tiene preparado Ygritte Berlana para ese último capítulo… aunque, al mismo tiempo, me resisto un poquito a decir adiós a este grupo.

¿Seréis capaces de terminar Finge que no es amor y no lanzaros inmediatamente a por el siguiente después de ese final? Porque yo no sé si voy a poder resistirme.

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