Almaeclipse - Merath Kaiyo


Cuando una portada no te cuenta demasiado, lo mejor es abrir el libro y dejar que sea la historia la que te sorprenda. Y vaya si me ha sorprendido Almaeclipse.

Reconozco que, incluso con una portada diferente, probablemente no habría imaginado todo lo que iba a encontrar entre sus páginas. Merath Kaiyo nos presenta una historia de fantasía muy interesante, con un mundo perfectamente estructurado, una ambientación cuidada y unos personajes que poco a poco consiguen hacerse un hueco entre el lector.

Nuestro protagonista es Eleazar, un tejedor de la ciudad de Luminaria, donde ha crecido siguiendo unas normas muy claras y dentro de una sociedad en la que parece que todo está perfectamente establecido. Cada persona tiene asignada una función y las emociones permanecen bastante bien enterradas, ya que mostrar determinados sentimientos parece alejar a sus habitantes de esa supuesta perfección que todos persiguen.

Sin embargo, Eleazar no es un tejedor cualquiera. Su dominio del maná es extraordinario y consigue que tareas que deberían resultar complicadas parezcan mucho más sencillas cuando están en sus manos. Pero, además de su talento, hay algo que lo hace diferente: su enorme curiosidad.

A Eleazar le encanta leer y aprender, especialmente sobre los proscritos, los habitantes de Almasia. Se trata de una población que vive de una manera completamente diferente a la que él conoce y que, a diferencia de los habitantes de Luminaria, no reprime sus emociones. Esa curiosidad por conocer aquello que se encuentra más allá de las fronteras de su propia sociedad será precisamente la que termine llevándolo hasta allí.

Eleazar recibe una misión muy especial: viajar a Almasia como representante de Luminaria para descubrir si existe alguna posibilidad de establecer una colaboración pacífica entre ambas poblaciones después de tantos años separadas.

Pero su llegada a Almasia hará que muchas de las ideas que tenía sobre los llamados proscritos comiencen a tambalearse.

Porque los habitantes de Almasia son bastante diferentes de lo que le habían hecho creer.

Durante su estancia, Eleazar empieza a cuestionarse muchas de las cosas que hasta ese momento había dado por ciertas. Poco a poco, abre su mente a nuevas formas de entender la vida, descubre costumbres que desconocía y comienza a mirar su propio mundo desde otra perspectiva. Y creo que precisamente ahí está una de las partes que más he disfrutado de la historia: acompañar al protagonista en ese proceso de descubrimiento y comprobar cómo su visión va cambiando a medida que conoce una realidad completamente distinta a la suya.

Además, tengo que mencionar el gran torneo, porque ha sido, sin duda, uno de mis momentos favoritos del libro. Es una de esas partes que consiguen aportar dinamismo a la historia y que disfruté especialmente.

Otro de mis lugares favoritos ha sido la biblioteca de Almasia. Como amante de los libros, era difícil que un lugar así no terminara conquistándome, pero, además, allí conocemos a Nessa y Trisha, dos bibliotecarias maravillosas a las que resulta imposible no coger cariño. Son dos mujeres con muchísima personalidad y me ha encantado compartir sus escenas y descubrir un poco más de ellas.

Uno de los aspectos que más me ha llamado la atención de Almaeclipse es precisamente la construcción de su mundo. Luminaria y Almasia representan dos formas de vida muy diferentes y el contraste entre ambas permite reflexionar sobre conceptos como la perfección, las normas, la libertad o la importancia de poder expresar aquello que sentimos.

Y, mientras Eleazar descubre Almasia, también nosotros vamos descubriendo junto a él que las cosas no siempre son exactamente como nos las han contado.

Ahora queda por descubrir qué consecuencias tendrá realmente la misión de Eleazar y, sobre todo, si Luminaria y Almasia serán capaces de acercar posturas a pesar de sus enormes diferencias. Porque después de todo lo que hemos conocido, resulta inevitable preguntarse qué ocurrirá cuando ambas sociedades tengan que enfrentarse a todo aquello que las separa, pero también a lo que podrían tener en común.

Almaeclipse me ha sorprendido por su mundo, por su magia y, especialmente, por la manera en la que plantea el contraste entre dos sociedades tan diferentes. Pero también por ese proceso de aprendizaje y descubrimiento que acompaña a Eleazar durante toda la historia.

Es una novela que invita a descubrir, a cuestionar y a mirar más allá de aquello que siempre nos han contado. Una historia en la que conocer otras realidades termina siendo también una forma de conocerse a uno mismo y replantearse todo aquello que creíamos tener claro.

Si os gusta la fantasía, los mundos bien construidos y las historias en las que los personajes evolucionan a medida que descubren nuevas realidades, creo que Almaeclipse merece la pena tenerla en cuenta. Para mí ha sido una lectura que ha conseguido sorprenderme y dejarme con ganas de descubrir qué les espera a Eleazar y al resto de personajes a partir de ahora.

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