El juramento de Joel - René Ávila
Hay libros que entretienen, otros que emocionan y algunos que, además, llegan en el momento adecuado para hacerte reflexionar sobre tu propia vida. El juramento de Joel es uno de esos libros.
René Ávila vuelve a demostrar su enorme sensibilidad para construir historias que llegan al corazón. Este es el tercer libro que leo del autor y, con cada novela, consigue conquistarme un poco más. Tiene un estilo muy personal, capaz de combinar una lectura ágil, de capítulos cortos, con frases llenas de significado que te invitan a detenerte unos segundos y pensar.
Hubo una que me acompañó durante toda la lectura:
«El trabajo, las personas, incluso las metas, son como puentes. Algunos te llevan más lejos de lo que imaginas. Otros, solo te ayudan a cruzar un tramo complicado.»
Y otra que termina de darle sentido a esa idea:
«Sabes que debes cruzar cuando miras atrás y te das cuenta de que te quedaste en medio sin avanzar.»
Creo que esas dos frases resumen a la perfección la esencia de la novela.
Joel es fisioterapeuta en un exclusivo centro de bienestar situado en una de las mejores zonas de Madrid. A ojos de cualquiera podría decirse que tiene una vida envidiable, pero él siente que lleva demasiado tiempo atrapado en el mismo lugar. Tiene sueños, proyectos y una libreta donde anota todo aquello que desea hacer algún día... aunque ese "algún día" nunca parece llegar.
En su camino aparecerá Camila, una adolescente muy especial, sorprendentemente madura para su edad. Sus vidas se cruzarán en distintas etapas y, con el paso de los años, ambos descubrirán que hay encuentros que no suceden por casualidad. A veces, el destino insiste una y otra vez hasta que estamos preparados para escuchar lo que intenta decirnos.
Uno de los aspectos que más me ha gustado del libro son las conversaciones que tienen lugar dentro de la cabina de fisioterapia. Porque, aunque Joel se dedica a aliviar el dolor físico de sus pacientes, pronto comprendemos que muchas veces las heridas más profundas no son las que se ven.
Cada sesión se convierte en un intercambio de experiencias, miedos, ilusiones y aprendizajes. Joel escucha, aconseja y acompaña a quienes pasan por sus manos, pero también son ellos quienes, sin saberlo, terminan ayudándolo a cuestionarse su propia vida y a plantearse si realmente está donde quiere estar.
René Ávila consigue transmitir una idea muy bonita: todos necesitamos, en algún momento, detenernos y preguntarnos si seguimos caminando hacia nuestros sueños o si simplemente nos hemos acostumbrado a permanecer inmóviles.
El juramento de Joel no es una novela muy extensa, pero sí de esas que dejan huella. Es una historia cercana, emotiva y llena de mensajes que invitan a mirar hacia dentro.
Creo sinceramente que es uno de esos libros que todo el mundo debería leer al menos una vez. Quizá, entre sus páginas, encontréis ese pequeño empujón que necesitabais para atreveros a cruzar vuestro propio puente y empezar a luchar por aquello que realmente deseáis.

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